La nueva corriente pedagógica...
En el siglo XIX continúa la gran tradición pedagógica de los siglos anteriores, aunque podemos observar varias diferencias. En primer lugar, seguimos encontrando la pedagogía idealista iniciada en el siglo XII.
En segundo lugar, encontramos a Federico Herbart, que fundó la pedagogía científica. Finalmente, hallamos a Herbart Spencer, representante de la dirección positivista en la pedagogía .Por lo tanto, podemos decir que en la primera mitad del siglo XIX predomina la corriente idealista, mientras que en la segunda lo hacen las corrientes realista y positivista.
El positivismo o filosofía positiva es una teoría filosófica que sostiene que todo conocimiento genuino se limite a la interpretación de los hallazgos «positivos», es decir, reales, perceptibles sensorialmente y verificables. Es decir todo lo que decía o proponía, debía ser comprobable y verificado, mediante un método científico.
Lo más significativo de esta época es la consideración de la pedagogía como ciencia, que se realiza a partir de Herbart. Mientras que en siglos anteriores la educación fue objeto de la meditación personal o referida a la práctica, ahora lo es como teoría, es decir, como ciencia. Por lo que, ahora la pedagogía gana en precisión y rigor científico.
Otra característica de la pedagogía de este siglo, es que a pesar de su carácter científico, la pedagogía influye directamente en la educación por medio de las instituciones fundadas por los herbartianos, como medios de aplicación de sus teorías.
Centrándonos en la sistematización pedagógica desarrollada en este siglo debemos decir que consiste en organizar y ordenar la información permanentemente. Esta sistematización es una herramienta útil tanto para el educador como para los estudiantes, ya que permite teorizar sobre la experiencia. Uno de los elementos fundamentales de la sistematización es la práctica, y para llevarla a cabo se pueden realizar talleres de lectura o de observación de ésta. También se pueden llevar a cabo prácticas de otras materias con carácter valorativo.
Otro importante positivista fue Durkheim, quien decía que la educación homogeniza a los individuos en una cultura común. Sin embargo su definición de educación como proceso de socialización diferencial, implica también la socialización y diferenciación de los individuos en culturas determinadas que vienen dadas desde la división del trabajo.



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